("Una joya puede durar toda una vida… si sabes elegir bien")

11/14/20253 min leer

Cómo saber si una joya es de calidad: lo que aprendimos en tres generaciones

En Sobrino Joyeros llevamos tres generaciones trabajando el oro y la plata con las manos, la cabeza y el corazón. Y si hay una pregunta que nos han hecho cientos de veces en el taller es esta:

¿Cómo puedo saber si una joya es de buena calidad?

La respuesta es sencilla, pero requiere atención a los detalles. Hoy queremos compartirte todo lo que necesitas saber para valorar una joya como un verdadero experto.

1. El peso: la clave que no se ve, pero se siente

Una joya bien hecha se siente en la mano. Tiene peso, cuerpo, consistencia. Hoy en día, con el precio del oro disparado (hemos llegado a ver el gramo a más de 120 €), muchos fabricantes están reduciendo los gramos al mínimo para abaratar costes.

¿El resultado? Joyas muy ligeras, huecas o laminadas que parecen iguales por fuera, pero que en poco tiempo se deforman, se abollan o incluso se rompen. En Sobrino Joyeros seguimos apostando por hacer piezas como antes: con presencia, con alma y con durabilidad.

2. Contraste y sello: la firma invisible de la calidad

Toda joya de calidad lleva un contraste oficial que certifica el metal precioso con el que está fabricada. Nosotros trabajamos el oro de 18 quilates (750 milésimas) y la plata de ley (925 milésimas), como se ha hecho siempre en España.

Si una joya no está contrastada o no lleva el sello del fabricante, desconfía. Es tu garantía.

3. La soldadura: donde se nota la diferencia

Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Muchas piezas que llegan al taller para reparar tienen soldaduras que se han oxidado o cambiado de color, porque no se han hecho con aleaciones correctas.

Nosotros utilizamos soldaduras de laboratorio, sin impurezas, que no alteran el color ni la resistencia de la pieza. Y sí, es más caro. Pero es lo que marca la diferencia entre una joya que dura toda la vida y otra que se deteriora con los años.

4. Acabados y terminaciones: estética y funcionalidad

Algunos acabados son muy bonitos, como los de arena o efecto mate, pero no siempre son duraderos. Lo importante es que te expliquen cómo va a envejecer tu pieza y qué mantenimiento requiere.

Por ejemplo, el oro blanco lleva un baño de rodio que hay que renovar cada cierto tiempo. El negro, un baño de rutenio. En cambio, el oro amarillo y el rojo, al ser aleaciones naturales, no requieren tratamientos extra.

Nosotros siempre explicamos a cada cliente los pros y contras de cada opción para que elijan con criterio.

5. El valor real: no es solo el precio

Una joya de oro no puede costar menos que el valor del oro que lleva. Parece obvio, pero no siempre se cumple. Hemos visto casos de alianzas supuestamente "iguales" vendidas a menos de la mitad del precio, que al pesar resultaron ser huecas o incluso de otro material.

¿El resultado? Se abollan, no se pueden reparar y hay que rehacerlas desde cero. Lo barato sale caro. Una joya de calidad no es un gasto, es una inversión.

6. Consejos para conservar tus joyas

  • Guarda siempre las piezas de plata en lugares sin humedad.

  • Para limpiar el oro, hiérvelo unos minutos con detergente tipo Fairy y frótalo suavemente con un cepillo de dientes.

  • Para la plata, una mezcla de bicarbonato y amoniaco puede devolverle el brillo.

7. Valor añadido: el trato personal y el alma del taller

En Sobrino Joyeros cada pieza se hace pensando en la persona que la va a llevar. Eso nos permite asesorar con honestidad, ajustar el diseño a cada presupuesto sin renunciar a la calidad, y acompañar al cliente durante todo el proceso.

Fabricar en nuestro propio taller nos permite eliminar intermediarios y ofrecer mucho más por el mismo precio. Y, sobre todo, cuidar cada detalle.

8. Oro reciclado: una opción sostenible y con historia

Cada vez más clientes nos traen su oro heredado: una cadena de la primera comunión, una medalla antigua, una alianza de sus padres o abuelos...

Fundir ese oro y convertirlo en una nueva joya única es una forma preciosa de conservar la historia familiar, de unir generaciones y de apostar por un futuro más sostenible.

En nuestro taller lo hacemos a diario. Y cada vez que una pareja elige hacer sus alianzas con el oro de sus seres queridos, sentimos que estamos haciendo algo más que una joya: estamos contando una historia.

Conclusión

La calidad no se mide solo por el brillo o el diseño. Se mide por el peso, la resistencia, el origen de los materiales, la forma de fabricarla y, sobre todo, por el alma que lleva dentro.

Y eso es lo que en Sobrino Joyeros llevamos tres generaciones poniendo en cada pieza que sale de nuestro taller en Zamora.

Siente la diferencia. Lleva joyas con historia.